Shorinji Kempo Almería

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Cómo entrenar las técnicas en Shorinji Kempo

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Este artículo no es más que un intento de ordenar de manera sencilla y comprensible la metodología que debemos emplear en el entrenamiento diario a la hora de estudiar las técnicas (Hokei) del Shorinji Kempo, en nuestra sección.

En este pequeño estudio, intento plasmar la imprescindible conexión entre el cómo y el qué pretendo conseguir de la manera más óptima, a través de unas pequeñas pautas.

El resultado ha sido mucho más extenso de lo que pretendía, espero que lejos de aburriros, encontréis elementos que os resulten prácticos a la hora de mejorar el rendimiento de vuestro esfuerzo.

Introducción:

Si observamos los diferentes métodos de entrenamiento del Shorinji Kempo encontramos 4: Kihon, Hokei, Embu y Randori. Podríamos decir que el orden expuesto anteriormente es progresivo (de menos a más), es decir, primero hay que dominar las unidades más pequeñas (Kihon y Hokei) para poder realizar combinaciones complejas (Embu o Randori).

Por hacer un símil con el lenguaje, podríamos decir que el kihon está compuesto por las letras y sílabas, el Hokei (las técnicas) serían las palabras, el Embu serían las frases bien construidas, y el Randori sería la capacidad de decir lo adecuado en el momento justo.

En primer lugar hay que determinar que nos centraremos sólo en el estudio de las técnicas, dejando por ahora de lado la metodología específica para el estudio del Embu o del Randori. Tampoco abordaremos el Kihon, pues normalmente se realiza de forma dirigida, por lo que la metodología en su estudio queda establecida por el instructor de forma muy directiva.

Sin embargo, durante el tiempo dedicado en cada clase al estudio de las técnicas, el instructor normalmente debe atender y dar indicaciones a diferentes kenshis repartidos por la sala, y realizando cada uno sus técnicas correspondientes, de manera que estos quedan con mucho tiempo de entrenamiento sin supervisión, por lo que es conveniente que cada kenshi sea consciente de cómo sacar la mayor rentabilidad a ese tiempo, con las importantes ventajas que supone el empleo de una buena metodología: progresión equilibrada, más rápida y mayor motivación.


Metodología

En esta exposición trato de establecer unas líneas metodológicas básicas y comunes a todas las técnicas. Pero debemos entender que cada técnica y cada persona es diferente. Los principios que emplean algunas técnicas y las dificultades que a cada persona le supone pueden ser muy diferentes, requiriendo metodologías o indicaciones específicas; En ajustar lo válido para la generalidad a lo necesario para la individualidad, es donde reside uno de los aspectos importantes en el trabajo de un buen instructor.

En cualquier caso, estas líneas son las mínimas, es decir, según el talento de cada uno se precisa aumentar más o menos el número de repeticiones. Cada una de las tandas de repeticiones se deberán realizar tantas veces como sea necesario, cada uno de los días que corresponda practicar una determinada técnica.

Como norma general, tampoco está de más decir que tan malo puede ser correr demasiado como quedarse estancado en alguna de las etapas del aprendizaje.

Fijar objetivos

Antes de establecer la metodología, es decir: elegir los ejercicios y las formas de realización más adecuados; debemos comprender los objetivos que pretendo conseguir con la práctica.

Está claro que el objetivo final es dominar una técnica concreta pero, ¿Cuándo creo que tengo dominada una técnica? Podríamos decir que el dominio de una determinada técnica implica que se ejecuten los movimientos técnicos correctamente, con fluidez, velocidad, con aparente poco esfuerzo, elegancia y siendo capaz de aplicarla en casi cualquier circunstancia y a casi cualquier persona.

Así pues, vamos a determinar varios sub-objetivos o factores a desarrollar en el entrenamiento. A estos factores les ponemos nombre y los ordenamos en fases o etapas que faciliten un aprendizaje progresivo, quedando de la siguiente manera: fluidez, velocidad, aplicación y dominio.

Lógicamente, cada uno de estos objetivos se puede desgranar en otros más pequeños, como coordinación, asimilación, etc. Pero nos centraremos en estos 4 para que resulte más sencillo y no extendernos en exceso.


Fase 1. Fluidez

La fluidez requiere comprender los movimientos de forma global, identificar las claves de la propia técnica o las dificultades propias, coordinarlos, ejecutarlos de forma continua y asimilarlos.

Conforme avanzamos en la fluidez, atenderemos a aspectos técnicos como los 5 principios del atemi, descubrir los principios físicos que esconden cada una de las técnicas, etc.

1. Predominará la realización de las técnicas de forma repetitiva, realizando tandas de cómo mínimo 30 repeticiones en cada uno de los roles (ataque y defensa, lado izquierdo y derecho), muy lenta al principio, sin atender demasiado a los detalles. Prestaremos especial atención a los movimientos de los pies y a la coordinación gruesa de nuestro cuerpo. Hay que realizar tantas tandas como sea necesario para que lleguemos a ejecutar las técnicas con fluidez.

2. Identificaremos las claves de la técnica (o nos vendrán dadas por el instructor) y las dificultades propias en la ejecución. Repetiremos los movimientos insistentemente de forma aislada. Una vez dominada la clave o dificultad, volveremos a realizar la técnica completa. Actuaremos de forma igual con cada una de las dificultades. Para buscar un ejemplo estableceremos un símil con una máquina; cuando ésta no funciona correctamente, localizamos dónde está el fallo, extraemos una pieza que no funciona bien, la reparamos, la volvemos a introducir en la máquina y comprobamos que funciona.

3. Saber incorporar las correcciones. Dentro de la ejecución completa de una técnica, debemos prestar especial atención a las correcciones del instructor e incluirlas en la serie de movimientos. Hacerlo de forma gradual, es decir, incluir el número de correcciones que sea capaz de asimilar en cada repetición (repetir con inteligencia e intención).

Fase 2. Velocidad

En esta fase prestaremos especial atención al aumento de la velocidad de ejecución. Al aumentar la velocidad debemos prestar especial atención a la seguridad. Teniendo en cuenta que dentro de una misma técnica algunos movimientos tendrán una velocidad diferente a otros (ejemplo una torsión de muñeca será más lenta que otros movimientos de esquiva, golpeo o desplazamientos).

1. Seguirá predominando la ejecución repetitiva por roles, pero en series más cortas (4 ó 5 repeticiones)

2. Incluiremos cada vez más las repeticiones alternativas en cuanto a los roles de ataque y defensa.

3. Las repeticiones las ejecutaremos con la mayor velocidad posible que nos permita la habilidad y coordinación adquiridas, es decir, no perderemos el control, aunque debemos acercarnos mucho a ese punto.

4. Tendremos especial cuidado en no aplicar una fuerza excesiva en esta fase, pues empieza a existir un considerable factor de riesgo de lesión.

5. Una vez adquirida una buena velocidad, es conveniente volver a bajar la velocidad de ejecución para incluir el kiae, para de nuevo aumentar la velocidad progresivamente.

6. Hacia el final de esta fase podemos incluir la práctica con protecciones. De la misma manera que cuando introducimos el kiae, reduciremos un poco la velocidad de ejecución al principio (como norma, reduciremos la velocidad cada vez que incluimos un elemento o factor nuevo).

Fase 3. Aplicación

En esta fase aumenta aún más el factor de riesgo de lesión. Debemos utilizar protecciones y cuidar cualquier recurso o medio para evitar daños y accidentes.

El Shorinji Kempo es un GYO, nunca debemos anteponer la progresión individual a la salud propia o de otro kenshi.

En esta fase prestaremos especial atención a aspectos de habilidad y percepción en la aplicación de las técnicas, aspectos tales como la oportunidad y la distancia en el ataque y en la defensa, la toma de iniciativa (Sen), estudiar las reacciones del oponente, velocidad de reacción, etc.

1. Trabajar de manera intensiva en periodos de tiempo pequeños (tandas de 10 minutos como máximo por técnica), tanto por roles como de manera alternativa. Evitar las cadencias cíclicas en el ritmo de las repeticiones (intervalos irregulares y cambios de guardia). Sería algo así como realizar un combate con una sola técnica. Realizar el entrenamiento con el mayor número de compañeros posible.

2. Ir reduciendo progresivamente los tiempos de trabajo a fin de evitar el acomodamiento de nuestra mente, la concentración y los sentidos a la situación de entrenamiento.

3. Se debe pretender que el mayor número de técnicas realizadas con éxito se produzcan al inicio de cada entreno. Si hay pocos aciertos al inicio del entrenamiento y muchos al final, significa que no tenemos una buena capacidad de aplicación y que debemos trabajar más este aspecto hasta que el 100% de las veces la aplicación sea exitosa, nuestro objetivo ha de ser que las técnicas salgan a la primera.

4. Complementar el estudio de cada una de las técnicas a través de otros métodos: Embu y/o Randori.

Fase 4. Dominio

Cuando observamos a un Maestro ejecutar una técnica, percibimos elegancia en sus movimientos, sin embargo, en otros kenshis no encontramos esa misma gracia, pese a que su ejecución pueda ser también muy correcta.
La elegancia en la ejecución es la consecuencia del dominio de la Técnica.

El domino se alcanza realizando las fases anteriores de forma correcta y ajustada a cada kenshi, con constancia y esfuerzo. Hay que tener en cuenta que el avance en una sola técnica no es significativo en cuanto a la elegancia o el dominio, pues es el conjunto de las técnicas lo que aporta el conocimiento de los principios técnicos, las habilidades y las destrezas necesarias para ejecutar las técnicas con naturalidad y elegancia.

En la elegancia técnica también influyen factores fisiológicos y psicológicos. Éstos factores se superan a través del conocimiento y la experiencia que aporta la práctica.

Hay dos claves necesarias para alcanzar el dominio:

1. Realizar las 3 primeras fases metodológicas con el mayor número de compañeros posible para aumentar el bagaje de experiencia personal, así como nuestra capacidad de adaptación.

2. Instruir a otros en cada una de las técnicas. Ser capaz de expresar indicaciones útiles para los demás a través del ejemplo correcto o las palabras precisas denota que se ha interiorizado un profundo conocimiento de la técnica.

Carlos G Perals
Almería Shibucho

Written by dojocho

20 noviembre 2011 a 22:51

Publicado en 1.2 Artículos

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